Ariana Grande se sinceró sobre el proceso de “sanar su relación” con la música y con las exigencias de las giras.

En los últimos años, la cantante y actriz se alejó parcialmente de la industria musical para concentrarse en su carrera actoral, especialmente en su papel de Glinda en las películas de Wicked. Ese tiempo fuera de los escenarios, asegura, fue clave para reencontrarse con su vocación artística.

En 2024, Ariana lanzó Eternal Sunshine, su primer álbum en cuatro años y el séptimo de su carrera. El disco será acompañado por una gira de 41 fechas por Norteamérica y Europa en 2026, la cual, según ha explicado, será la última durante un buen tiempo.

Durante una entrevista con Interview Magazine, la artista explicó que su pausa le permitió replantear la forma en la que se relaciona con la música. “Pasé mucho tiempo rehaciendo mi sistema cuando se trata de crear música. Con Eternal Sunshine, todo se sintió como una experiencia muy diferente para mí”, compartió.

Grande añadió que el descanso le ayudó a separar el amor por la música de las presiones que vienen con la fama. “Creo que el tiempo lejos me ayudó a recuperar ciertas partes y a poner algunos sentimientos —que quizá estaban más ligados a la fama o a lo que implica ser artista— en otro lugar. Pude decir: ‘No tengo que soltar esto que amo, solo acomodar esas emociones y no perder de vista mis dones’”.

La intérprete de We Can’t Be Friends también señaló que su trabajo en Wicked fue fundamental para fortalecerse a nivel personal y creativo. “He ido dando pequeños pasos para sanar mi relación con la música y con las giras, y creo que mi tiempo como Glinda y en la actuación me ayudó a construir la fortaleza necesaria para hacerlo”, explicó.

Finalmente, Ariana confesó que esta nueva etapa se siente liberadora. “Creo que antes había ciertas heridas asociadas a todo esto, y ahora siento que se están disipando. Eso es algo extraordinariamente hermoso, y estoy profundamente agradecida”.